la distancia más corta entre dos puntos es el zigzag.
al menos, así sucede cuando eres paseante en la ciudad de Xixón, un
auténtico desastre urbanístico que afortunadamente compensa con creces
el desaguisado, revelando secretos a voces, cuando se recorren las
calles mirando hacia arriba.
la ciudad se convierte, así, en un lugar cambiante, que nunca se termina
de conocer, en el que todo puede ser cambiado de lugar.
una ciudad sorpresa que reflexiona sobre el determinismo clasista, de
carácter social, con el que, a veces, se juzga a las personas en función
del barrio o zona donde habitan, convirtiendo, de forma abstracta, ese
espacio de convivencia en seña de identidad positiva o negativa.
quizá, es verdad que una calle son todas las calles y que muchos de
nosotros llevemos toda la vida intentando escapar de la calle en la que
inocentemente jugamos, ajenos a un mundo que ya nos había marcado para
siempre con algún adjetivo, una reflexión sobre la condición de
"aclasado" y la sensación de no sentir pertenencia a ninguna clase
social establecida, independientemente del lugar que habite.
Ciudad cambiante, de Toli Morilla.
lunes, 24 de abril de 2017
Humedad
La casa de Lutxi no es un piso. Es una casacasa. Colgaremos en las paredes de Espacio Local esta pieza que, nos dice la autora, con la palabra «secado» impresa, pretende ser un augurio como lo es algún nombre. Ojalá de esta manera las capilaridades (os contaré porque las llamamos siempre así) de su casa desaparezcan.
Lo cotidiano en blanco y negro
Carmen García va a exponer en Pisitos estas 2 fotografías.
Carmen García
Limpieza
Aquí se detiene el tiempo
No siento dolor
No siento cansancio
No siento nada
Se ha detenido el tiempo
Un fluir de agua fría recorre mi cuerpo y me recuerda donde estoy
Aquí, en mi casa
Mi refugio
Mi tormento
Mi realidad
Esa, mi casa
La que me cansa
La que me agota
Y que solo de vez en cuando me da un respiro
Ahí, solo ahí, dónde solo por un momento se detiene el tiempo.
Carmen García
Esos suelos
«Los suelos de la casa de mi infancia tenían la misma geometría que estas
baldosas. Me gustaba mirarlas y jugar con la profundidad de los cubos,
me parecía curioso cómo en una superficie plana, un mismo cubo pudiera
verse de tres maneras distintas.
Ese recuerdo infantil me inspiró en este trabajo.»
Con estas palabaras recibimos la obra de Luisa Colado.
Ese recuerdo infantil me inspiró en este trabajo.»
Con estas palabaras recibimos la obra de Luisa Colado.
En su espacio
La pieza de Ruma Barbero para la exposición Pisitos se titula Rumaus porque es un «homenaxe a Art Spiegelman».
Reunirse
Hace ya unos cuantos años, 20, fuimos en Madrid a una muestra titulada La casa, su idea. Ángeles, Santi (de quien es la imagen del cartel), Lutxi y yo lo recordamos de vez en cuando, aunque no sé si fuimos todos juntos o no. Seguro que miramos las obras con bastante atención, nos reímos, charlamos y nos montamos en el metro con destino a otro espacio lleno de arte por descubrir. Supongo, nos solía pasar, que nos pasamos algunas paradas y tuvimos que retroceder no porque estuvieramos hablando de Florentino Díaz o Eva Lootz sino porque teníamos que contarnos mil y una hazañas cotidianas. Nuestros encuentros en la capital eran un poco locura. Queríamos ver y comentar todo pero por encima de todo queríamos reunirnos. Así que olvidamos muchas exposiciones de aquellas que creíamos inolvidables. Esta, quizás por el tema y porque conservamos el catálogo, no.
He leído hace poco que Emily Dickinson escribía sus poemas en papeles recortados en forma de casa. Lo cuento mientras pienso que sabéis a qué me refiero. Porque aunque los castillos, los iglús y las cavernas también lo sean, tenemos interiorizada esa forma trapezoidal que usaba la poeta. Con 3 o 4 años ya se dibuja ese estereotipo. ¡Representa tantas vivencias que todos queremos decir algo y hablar de nuestra casa! Y también de los espacios abandonados, de los ocupados… anécdotas tristes, curiosas, alegres y, a veces, casi increíbles (podéis preguntar a Lutxi).
Los hoteles, casi siempre modestos, han sido poco frecuentes en nuestras vidas si comparamos con la cantidad de noches pasadas en casas de amigos o conocidos. Ahora, hace unos años ya, con Bnb, también de desconocidos. Hemos compartido pisos con personas asuntes, presentes por sus enseres, o no, muy diferentes. Personalizamos más de 15 o 20 veces paredes, llenamos estanterías, cambiamos la cama buscando la luz para sentirnos como en casa en nuestra habitación. Llevamos ciertos objetos, dejamos atrás muchos otros. En algunas fotos de papel de tiempos pasados aparecen lámparas, carteles o libros que no hemos abandonado. Dejamos huellas en algunos espacios, no solo en los que fueron nuestros por un tiempo, pero también recogemos las de otros lugares. Tengo pequeños trozos de vidrio de una fábrica de la que nunca llegue a oír la sirena o de una discoteca que hace no tanto, o eso nos parece, ofrecía gustosa su bola de espejos como cielo. Además de admirar el vacío con rastros de momentos vividos pasas a imaginar que haría allí nuestro admirado Gordon Matta-Clark. Entran ganas de tirar paredes o agujerear el suelo para espiar a la vecina, como en la película taiwanesa The Hole. Pero eso de las chapuzas, las obras de construcción o mejora, casi mejor dejarlo. Tema peliagudo. De mometo vamos a intentar sentirnos a gusto encontrándonos en Espacio Local, sintiendo la protección del hogar en una sala que nos invita a habitarla.
He leído hace poco que Emily Dickinson escribía sus poemas en papeles recortados en forma de casa. Lo cuento mientras pienso que sabéis a qué me refiero. Porque aunque los castillos, los iglús y las cavernas también lo sean, tenemos interiorizada esa forma trapezoidal que usaba la poeta. Con 3 o 4 años ya se dibuja ese estereotipo. ¡Representa tantas vivencias que todos queremos decir algo y hablar de nuestra casa! Y también de los espacios abandonados, de los ocupados… anécdotas tristes, curiosas, alegres y, a veces, casi increíbles (podéis preguntar a Lutxi).
Los hoteles, casi siempre modestos, han sido poco frecuentes en nuestras vidas si comparamos con la cantidad de noches pasadas en casas de amigos o conocidos. Ahora, hace unos años ya, con Bnb, también de desconocidos. Hemos compartido pisos con personas asuntes, presentes por sus enseres, o no, muy diferentes. Personalizamos más de 15 o 20 veces paredes, llenamos estanterías, cambiamos la cama buscando la luz para sentirnos como en casa en nuestra habitación. Llevamos ciertos objetos, dejamos atrás muchos otros. En algunas fotos de papel de tiempos pasados aparecen lámparas, carteles o libros que no hemos abandonado. Dejamos huellas en algunos espacios, no solo en los que fueron nuestros por un tiempo, pero también recogemos las de otros lugares. Tengo pequeños trozos de vidrio de una fábrica de la que nunca llegue a oír la sirena o de una discoteca que hace no tanto, o eso nos parece, ofrecía gustosa su bola de espejos como cielo. Además de admirar el vacío con rastros de momentos vividos pasas a imaginar que haría allí nuestro admirado Gordon Matta-Clark. Entran ganas de tirar paredes o agujerear el suelo para espiar a la vecina, como en la película taiwanesa The Hole. Pero eso de las chapuzas, las obras de construcción o mejora, casi mejor dejarlo. Tema peliagudo. De mometo vamos a intentar sentirnos a gusto encontrándonos en Espacio Local, sintiendo la protección del hogar en una sala que nos invita a habitarla.
lunes, 6 de febrero de 2017
lunes, 16 de enero de 2017
jueves, 1 de diciembre de 2016
Trampas
Tenía muchs ganas de ver La doncella pero mi mente no estaba muy despejada a la una de la mañana. Se me hizo repetitiva y cansina a pesar de su belleza indiscutible.
Conciliación
Uno de los temas de esta edición del Ficx ha sido el de la mujer trabajadora que sacrifica su vida familiar. Pays está muy bien aunque me pareció poco original (las relaciones entre los protagonistas eran demasiado previsibles) a pesar del entorno donde se desarrolla la acción. Me recordó alguna serie de televisión, como Borgen, sobre negociaciones políticas.
Otros tiempos
De nuevo blanco y negro para situar una bonita historia de amor romántico y deporte, boxeo, en los sesenta: El día más feliz en la vida de Olli Mäki.
The Happiest Day in the Life of Olli Mäki - Official Trailer from aamufilmcompany on Vimeo.
The Happiest Day in the Life of Olli Mäki - Official Trailer from aamufilmcompany on Vimeo.
Intenso
Las películas de mi vida es un documental largo e intenso. A mi lado tenía a una mujer tomando apuntes. Es para verla a trozos y ponerse las películas, por ejemplo Le trou de Jacques Becker, de las que va contando anécdotas.
Me la perdí
No sé en que estaba pensando yo… Siempre se me pasa alguna interesante. Dicen que es pura estética, habrá que ver.
Tiene su gracia
Como la vi en la sesión nocturna me quedé un pelín traspuesta. Merece la pena porque es una propuesta diferente, imaginativa y con cierta gracia (mucha para media sala de cine, el éxito del humor escatológico supongo). Varias personas han comentado que lo mejor del Ficx 16 estaba en Géneros Mutantes.
Adolescentes o niñas
Cigarrettes et chocolat chaud fue demasiado Enfants Terribles para verla en otra sesión. La ambientación y la banda sonora maravillosas.
Otra triunfadora
Todo el mundo salió feliz, aunque Manchester frente al mar es muy triste, porque vimos un producto de calidad a pesar de la dificultad inherente del tema tratado: la culpa. Una de las mejores, o la mejor, del año. La música estropeó un poco los momentos de clímax.
Cansancio
Otro tema, el de la especulación inmobiliaria, visto ya es el que se trata en Aquarius. Se me hizo larga y demasiado al servicio de la gran Sonia Braga. Al salir charlé con Txaro, Igor, Ester y Félix. Les pareció encantadora, a mí no tanto.
La familia
Felices sueños es ya un clásico por su estructura, por su tema y por su tratamiento. Al menos a mis amigos, Gloria, Susana y Luis la vieron también, y a mí nos ha gustado mucho. Aunque eso no quiere decir que no me siga quejando de no ver locuras o algo nuevo en el Ficx. A veces me pareció todo un poco acartonado y me perdía en el trajín de tiempos y espacios, pero ese baile (no miréis, ji, ji) del principio -con su correspondiente reflejo final- bien merece la pena.
¿La película del año?
Hace ya una semana que en el Ficx pusieron Toni Erdmann. Según la mítica revista Cahiers du cinéma es la número uno del 2016. Como yo la vi sin saber nada prácticamente pero tenía grandes expectativas… no quisiera influir en nadie. La disfruté mucho a pesar de su duración. Algunos amigos se quejaron de alejarse de la historia en algún momento demasiado histriónico. Susana ni siquiera se «metió» creo, salió decepcionada.
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