Resulta que las casitas de Carmen Segovia de la campaña de Solvia que tanto me gustan están más que inspiradas (¿o no?) en las que recopiló Alicia Kopf (muy sencillas y rodeadas de blanco, como la que ilustra esta entrada, que me recuerda tanto a mi amigo Santi) para contarnos su experiencia personal buscando vivienda.

¡Qué fuerte! Dan ganas de comprarse el libro de las casitas. Pobre mujer. No hay escrúpulos. Aunque yo, como dice ella, también soy vampiro.
ResponderEliminar